miércoles, 25 de enero de 2012

FIN DE LA PRIMERA PARTE






Está hervida ya la sangre
de la lluvia que me nace por los ojos,
están dispuestos los hombres
que no me pertenecen,
las mujeres que soñaron envejecerme,
los libros que me maltrataron psicológicamente
hasta esta decrepitud que no conozco.

Mis manos han bajado a la tierra,
se ha desintoxicado la memoria
pero he quemado el recuerdo en la cuchara,
así como quien dice que podría redimirse
en una apuesta hacia la luz cegadora
del espejo.

Cierro la parte de mi que está difunta,
el vacío que no llené con letras,
y soy el animal vilipendiado
que supo construirse de golpes y mentiras,
por eso quiero un kilo de puta consentida
en esta lluvia que aplasta mi conciencia.

Ya no tengo miedo a tu silencio,
te llevaste mis poemas contigo
y el poeta se arrancó sin pensar en el vértigo.

He tenido la suerte de un teatro contigo,
el año que vivimos peligrosamente juntos
ha decidido congelarse en el tiempo
y me he quitado la camisa de fuerza
y me he dejado los impulsos en casa.

Abro la parte de mi que superó los treinta
con la madurez intacta, con la pasión en ruinas,
cobijo un verso redentor que ya no ejerce
pero súbitamente subo por tus labios el primero
y sólo tu boca está cerrando el verso.

Desde aquí arriba te devuelvo el medio segundo
que desalojé del pensamiento hace ya tiempo.

El niño gigante se ha hecho mayor
y tú has engullido esta metáfora,
y yo lo he comprendido todo
mientras me concluyo y te combato
y te doy las gracias por abrir aquella puerta.

Tienes en tus manos la vida que no pude darte,
por favor no dejes que este tren
también me escupa en la cara.

Es el final trágico y soñado que dibujó el poeta,
donde tus ojos ya se habían consumido
antes del primer encuentro.

Donde ya te estaba perdiendo
sin haberte conocido,
y ya te había encontrado,
amiga mia, para mi causa.







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