Mostrando entradas con la etiqueta CharlyEfe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CharlyEfe. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de octubre de 2012

CALL ME.








"Pero tú lloras en el baño de al lado sobre una pared de cal
y yo solo te puedo besar en las páginas blancas
o cuando el horizonte se atrinchera de recuerdos."










Puede ser que ahora estés pensando en mi
y yo me vaya a pique en los siguientes tres versos:
amor que se cae de maduro, rendición
a una cama deshecha y deshumanizada,
control automático de tu ausencia.

En las grietas de tu madurez he sobrevivido,
lo sé porque me lo dijiste el Jueves.
He cumplido todos los pactos del vértigo,
he sabido renunciar, someterme a tu naturaleza
desposeida de materia,
de loba de mar aniquilada en otros brazos.

Ya no te hago el amor en esos cuerpos
-hoy los envidio- y me aplasto contra el sueño:
no puedo quererme si no es tu flujo
el que vomita tempestades
en mi pecho.

Voy a rastras por el cementerio de tu cuerpo,
en mi retina voy dejando nichos polvorientos
y soledades cotidianas.

Dentro de mi todas tus habitaciones revueltas
y el único miedo de las cenizas de ayer
sabiendo que pudimos
no habernos conocido nunca.

Ego te absolvo cuando me pides que nos mantengamos
y seis manillas del reloj presienten la tormenta:
me devolviste al mundo de los muertos
y te pesa mucho rescatarme.

Cien poemas en el ático. Tengo todo un domingo
para volver allí donde me amaste
con la única certeza de que fuimos libres.

Hoy un poco más cansados, desangrándonos
con un margen de distancia.

Tampoco es que haya cambiado demasiado
ayer le decía a una mujer
hueles a soltera desde hace dos kilómetros

y la noche se abría en esas líneas de cinismo
y no eran tus manos sino las suyas las que me sujetaban
en el filo.

Call me, cuando te canses de amores baratos,
de seducciones a la carta. Call me
cuando se te caiga el techo reubicándome.

Dime dónde estoy, a que parte de tu flaqueza
he de pedirle hora. A quién he de dar parte
en esta procesión libinidosa y terca.

Call me cuando ahuyentes tus demonios
y me necesites en tu drama.

Dicen que te perdí y que me perdiste. De tu venganza
saqué lo más bonito de mi ser: tú sobre mis ruinas,
la huella que me pedías.

Cambiaron las tornas, hoy soy yo el que te está buscando
en más de cien poemas y laberintos
a medio gas entre finales de septiembres
y promesas a euro.

Desde aquel Madrid me quieres mucho más
y me amas sólo un poquito menos.

Call me porque necesito estar contigo
a un palmo de tu rostro

y ver como han envejecido

domingo, 9 de septiembre de 2012

ABRÍGAME.


       "Mi amada que no quiere amarme:
        Mi vida que no puede amarme:
        Las seduzco a ambas."




La diferencia entre yo
y el resto de los mortales

es que esta noche
cuando la semana cierre sus piernas

te necesitaré
más que nunca

y ellos no.



lunes, 27 de agosto de 2012

A LA PRINCESA INCA.










Lo que sabes de mí
te lo ha chivado un folio espeso
alguna canción huérfana de padre y madre.

Lo que yo sé de ti
me alimenta hasta quebrar los párpados,
llenar los abedules de quimeras,
desmembrar al hombre que cohabito.

Me estoy enamorando de tus amores
de tus imperfecciones, tus manías,
de tus turbias obsesiones.

Sólo porque a mi también me soltaron
de la mano de Dios.

Una poetisa en el filo de los sueños impolutos,
sudor entre el hambre por el hambre,
senectud entregada a los designios
de las manos.

He aprendido a destrozarme sin ayudas,
a venir aquí cuando me siento insomne,
cansado y mutilado.

Algunos hemos nacido para que nos escupan
y relamernos en su descarnizada canción
de mierda errante.

Los veo pasar con sus consejos y me dicen
olvida a esa mujer, arráncate de nuevo
hacia la vida, mata tus demonios.

Y no se acercan lo que tú
cuando me ahogas todavía más,
y me siento más sucio y melancólico
y en ese llanto rompo la ventana

y todo lo veo por sus ojos

-cristales rotos-.

viernes, 24 de agosto de 2012

SIMULACRO.





                                                                     "Si te rompió el corazón
                                                                      es porque tenía que romperse."



Detrás de mis ojos a veces
se esconde un hombre muerto.

Con el atenuante de que somos un poco más viejos,
cansados y dañinos,
y ya no nos pertenecemos los unos a los otros,
sino simplemente vivimos, descalzos, en armonía
intentando acometer nuevas promesas,
nuevos desafíos.

No puedo detener un sentimiento tan limpio,
no podré explicarte nunca como me desangro
como un átomo de la alegría a la tristeza,
de la ternura a esta mala baba que secuestra
mi corazón indómito.

En el impulso te pierdo, en la locura te alejas
como muere el verano en tus septiembres

pero aquí te gano siempre aunque quizá
nunca entienda bien como te has ido,
inevitablemente, hacia esos cuerpos
tan lejos de mis manos, de mi templanza.

A dos centímetros de tu boca
quiero quedarme mudo

y dejar que pase el tiempo y un tren en marcha
que es la vida misma apoltronándose
en mis tristes emociones.

Si yo fuera de piedra y tú regresaras
varada y misteriosa como una mano negra
a plantar en mi semillas en asfaltos.

Si ya no estuviera todo dicho, de tantas veces
ya que me condeno a verte, que sin querer me hiero
con palabras de alquitrán y paisajes somnolientos.

Sudada mi cama está, verde el prado y la conciencia,
yo sodomizado contra el otro, el que me empuja
al último acto irrelevante de esta escena.

Vuelvo a la raíz de tu vientre, al ocaso de mis tentaciones,
vuelvo desnudo para el resto a reiniciarme
por enésima vez y para que cunda ejemplo
vuelvo

a querer nutrirme de otra agua,
a morir matando en otras piernas,
a desandar lo mucho que tropiezo cuando veo
que alcanzarte es imposible.

Claro que te traje en esos cuerpos,
todos son fermento gravitando mi desazón
y tú también los mereces y los necesitas,
cuídalos como yo cuidé el amor
que se desgasta.

cuídalos y no olvides
cerrar la puerta.

viernes, 27 de julio de 2012

LO VI.








Escupiré en tu vientre todo aquello que me sobra.

Lo vi perderse como un caballo muerto
en ese lago.

Alguien gimió
no te salgas nunca
y yo no era.

Yo no era.

Decías que habías visto una tormenta,
parodia de mis relaciones tóxicas.

Después lloraba como un niño
dentro de mi sueño,

me agarraste el sexo y pensaste
duerme tranquilo duerme

porque ya no volverás

a tenerme dentro.

martes, 10 de julio de 2012

LA TRISTEZA DE TUS OJOS SIN MI.








Dedicarte un sueño y sentir oscuridad inmensa,
tratar de evitar la fuga por el sumidero
de mis versos,
entablar un juego de dramas y caballeros,
pasear por las mismas baldosas amarillas,
despertar en ti, ahora que pareces dormida,
que me engulliste hace ya tiempo.

Quiero tantas cosas que suelo resumirlas.
Ya no bajo las escaleras de tus ojos de dos en dos,
ya no cometo el error de la sorpresa, la vigilia
bajo de tu Imperio en esas noches mustias,
ya no compro dos cervezas por si acaso,
ya no aparezco disfrazado para tu fiesta,
ya no es mi boca contra el mundo.

Digerir que a otro amor se le da por muerto,
contemplar el cuerpo de una ciudad desmoronada
cayendo entre mis manos, en mis grietas,
supurar cada grito que me callo,
cada delito que no cometo entre tus piernas,
explicarle al torso de mi cama por qué vistes de hielo
la fuente de la que me viene el frío,
deshojar las cartas que valían algo,
las trampas que sonaban sinceras
en la ecuación del nada es para siempre.

Te miro y sólo yo me reconozco
en la tristeza de tus ojos sin mi.

Todo se fue contigo pero ya no tengo veinte años
aunque esta vida de bohemio diga lo contrario

y antes de encontrarte yo ya supiera
que vendría a morir aquí

donde tú ya no llamas.

lunes, 11 de junio de 2012

SILENCIO.



Que si que vale que bien que estoy en una orilla y tú en la otra y a veces grito y revuelvo tempestades e intento mecerme en la capa de un libro y sacar el dedo y dónde cae el dedo hay una palabra y de esa palabra puedo concienciar al mundo puedo ser un poco más borracho para ellos es verdad lo recuerdo oso recordarlo y a mi también me da pena cuando vuelvo a aquel servicio y han borrado nuestras huellas cuando ya parece que haya perdido su magia una vez sólo una vez más no sé que mes era ni siquiera el año sólo recuerdo la música haciendo encaje entre tus bragas mi mano atada de la tuya una leve carrera un tom tom haciendo grietas se cerró la puerta alguien estuvo atento alguien ya te echaba a faltar y no era yo después mi boca por tu cuello mis versos en tu garganta te comía la oreja te abrazaba como si no tuvieras dueño te bajé el sujetador sin destreza te arrinconé en la esquina como un peso pesado todo me daba vueltas ya sabes como soy me gusta beber tanto te bajé la templanza a la altura del betún pero te subí la lívido te seguí comiendo entera yo ya no sé si a eso habría que llamarlo polla yo no sé si te retorcías de placer o de inconsciencia todo todo amaina ya lo sabes pero a veces vuelvo a ese rectángulo a veces paso por allí y nada queda si acaso un mensaje huérfano en mitad de la noche donde duermes sé que duermes por eso te lo mando no te jures que no subes la cuesta de la vida ingrata y desactiva los complejos y los traumas ya estoy desencantándome de eso tranquila ya no me salva ni el poema pienso pienso que a mi no me pueden salvar ya pero a ti te salvaron en mitad de la guerra alguien vino y te salvó de mis garras de esa violación consentida escuchabas rap y bebías gin-tonics yo empezaba a hacerme grande y después después todo fue una puta mierda…

martes, 29 de mayo de 2012

SENSIBLE



Sensible ante los ojos del mundo
expuesto ante el dolor imperturbable
que me azota
me hundo y es algo parecido a la tristeza
pero duele mucho menos
cuando pasa tantas veces y no puedes
contener el grito

Sublime era tu prosa atravesándome
como una yegua desvirgada
resquicios de autocomplacencia en el espejo
intento protegerme pero siempre llego tarde
cómo no entenderte aquella tarde mustia
descongelando lágrimas
de tanto que te cuesta desnudarte
voy creando escuela imaginando
como pesan tus causas
como adolecen de materia tus pupilas

y bien si todo es eso
si el hombre antes de mi jamás desaparece
y esa angustia te persigue como un secreto
a voces

si mis manos te parecen frías
y nunca me equivoco en tu boca
porque tu boca está cerrando sueños

si yo te parezco demasiado atolondrado
si me equivoco buscando una grieta
un pulso nuevo una coartada
que me instale en ti

si es eso
prometo no escribirte nunca

más por hoy.

miércoles, 23 de mayo de 2012

POMPEYA.




Sobre el martirio de los disparos
se alzaba una ciudad en ruinas.

Sobre sus cenizas, la carne de Pompeya
recobraba su vitalidad.

Héroes por todo lo vivido,
 alejados de su ignorancia y su vigorosidad
desfilaban los gigantes por mi pecho.

Pasabas tú de puntillas por mi pena,
el techo olía a muerte, tus senos se esparcían
por mi boca a la velocidad del viento.

Sudábamos enfermos la última colilla.

Ahora lo grito en alto pero entonces
lo silenciaba destruido:

Si alguna puta se cambió de acera 
yo también me cambié de puta.

Sigo lamiendo

paraísos artificiales y estructuras 
de naturaleza muerta.

martes, 8 de mayo de 2012

FALSAS GEOMETRÍAS.


Sigues preguntándote a dónde quiero llegar
con mi mala baba y mi lejana canción
turbia y somnolienta.

Dulce esclavitud la del sediento
que cobija la verdad en unos labios raídos,
y no sabe llegar, quedarse y bajar los hombros.

Debe ser difícil que te elijan
entre tantas falsas geometrías,
atascos y circunvalaciones en ésta,
la ciudad gigante que caminas entera y fatigada.

Sólo echo de menos de la vida
no pasear contigo de la mano en esta noche.

Cambié un futuro espléndido por lo que soy,
la leche fermentada caducó en esos amores
ignorantes, en esas miradas de desprecio,

no tuve invitadas a la altura,
no me arrastré tampoco más de lo necesario,
ni te pedí que me salvaras, tú,
que vas regalando besos sin que caigan en mi boca.

Debe ser difícil que te elijan
cuando ya todo sonaba triste entre nosotros
y la poesía se apagaba en tus ojos,
y mi inconsciencia abría un charco
que te negabas a cerrar en cada uno
de aquellos cien poemas machacados por el vértigo.

Sólo ante el peligro de sentirme inerte
me abandoné a las canciones y los bares,
dejé atrás carreteras con tu nombre,
intenté evaporarme para que me entregaras
a la ceremonia de tus amantes rotos.

Si alguna vez lo hiciste, fingiste tan mal
que tuve que dejar la puerta abierta.

Debe ser difícil que te elijan
de camino al trabajo recogiendo tus dudas
y te nombren la mujer más terca del mundo.

Que te soplen a la oreja cuando estás de vuelta,
que te dejen cartas insospechadas, macetas secas,
triángulos de amor en la despensa
y una cita a ciegas que ni siquiera presientes.

Te veo en cada número de teléfono que me aprendo,
en las cabinas y en los timbres, en el final
del invierno perdiendo trenes,
en la esquina de los perturbados,
en el esquirol que traiciona un amor pactado,
en el humo de las fábricas, en el niño desdentado
que jamás tendremos,
en la rutina y los descuidos, en la vejez y los aplausos,
te veo resumida en esas miradas prisioneras
de mi histriónico viaje.

Debe ser difícil que alguien diga
-Tú sobre todos mis miedos, pero tú-
y no se acaben las calles para no escaparte

nunca

de este poema.

sábado, 14 de abril de 2012

EL HIJO DEL TALENTO






Se me ocurren mil maneras de empezar este escrito pero sólo te mereces una. Sí, definitivamente vivo dentro de otra persona, o él vive dentro de mí, quién sabe. Hace ya mucho tiempo que vivimos en universos paralelos, inconstantes, y hace mucho que nos hablamos a susurros. Durante mucho tiempo quise acercarme a él de una manera distendida, que me confesara sus problemas, sus traumas. Que me convenciera qué puede tener de bueno tanto caos y tanto corazón chafado por el camino. 

Hace mucho tiempo, yo lo veía como el enemigo, creía que muchas de las cosas malas que me pasaban eran por su culpa. Que no tenía sentido seguirle el juego, que el cuento de la ambigüedad estaba demasiado quemado, que el centro de uno mismo ya debería ser suficiente carga como para arrastrar a otro. Mis amigos de siempre, preocupados por mis líos y aventuras. “Esa vida que llevas te acabará matando”, decían. Mi madre, mirándome con escepticismo desde el otro lado del pasillo. “A ver si un día creces” -decía-. Cómo si ahora tuviéramos tiempo de montar una familia. 

Las mujeres, con ganas de dejarse abierta la puerta por el miedo a cerrarla del todo conmigo fuera, pero muy lejos de su ideal de pareja estable que necesitan. No es extraño que así me haya sentido sólo e incomprendido tantas veces, y que haya tenido que girar en círculos sobre mi propio camino. No es extraño que haya tenido que hacer nuevos amigos estos nueve años que si se sintieran cerca de mi y entendieran dónde nacen las raíces de mi mundo. Que haya tenido que reinventarme una y otra vez, que haya sido pesado en algunas acciones buscando una luz que no existe como tal… La luz soy yo, atravesada por los rayos de mi pensamiento, creer en mí como no creíste, andar con pies de plomo sin esperar un fin o un resultado, deteniéndome en todos los flancos preciosos del camino, avituallándome con alcohol y mezclas, sometiéndome muy de vez en cuando a unos labios que se dejen. Después de todo, lo único que no me cuesta dinero y esfuerzo es dejarme llevar. 

Eso lo llevo haciendo prácticamente desde que nací, y es un precio/tesoro demasiado valioso como para alojarlo a la vera del camino. Miro atrás, y sólo veo errores e impaciencia. Rostros que están muy alejados de mis esperanzas. Sólo veo personas tristes preocupadas de su futuro, madres nerviosas porque mañana hacen el examen de ingreso a la Universidad, trajeados que caminan sin detenerse en las pequeñas cosas, juventud apática que nunca encuentro abriendo un libro cuando bajo por las mañanas a leer, hombres deshechos de la fábrica que no median palabra con su mujer, analfabetos emocionales que comentan lo bien que la come su novia choni y artistas peleando cada día por salir a flote con el mejor disfraz que se pueda. Veo muchos hombres y pocas personas.  Y yo, de repente, me acuerdo de una frase que escribí en una canción que decía “La locura tiene dentera”. Yo creo que es mundo el que tiene envidia de la locura. Mientras todos se esfuerzan por llegar a algo, yo ya he conseguido ser un desastre total, y ganado con esfuerzo además. Mientras se mueren por conseguir guita y respeto, yo pulo mis sueños, tejo mis ansias, formulo mis preguntas, y me siento tan vivo lejos de los gritos y el desánimo. Yo ya me he encontrado, no tengo que buscar más. 

Y es curioso que siempre tuve admiración por aquellos personajes que vivían la vida al límite y que cargaban con una cruz de ternura imperturbable. Es verdad que siempre quise parecerme a ellos porque me parecían mucho más nobles que los otros. Quise ser escritor en la niebla, borracho desatado en las barras más ruines, crápula del deseo y la lujuria, seductor de bellas palabras y caricias voluptuosas. Quise ser subversivo por impulso, redentor en tu cuerpo, hijo de la derrota y la necesidad, alquimista de la tristeza. Quise ser un personaje de John Fante, un verso de Boudellaire, protagonista de una historia de Sabina, drogadicto en una canción de Enrique Urquijo, macarra en un film de Eloy de la Iglesia… Quise ser perdedor de trenes, amparado en alguna canción de los Burning, con una chupa de crueldad y unas gafas negras para tapar mis lágrimas. Quise ser eso, y me he dado cuenta de que ya no hay que buscar más. He completado la transformación sin darme cuenta. He creado mi propio personaje. Y me queda el traje que no veas. 

Por eso me siento un visionario más viendo como todos andan perdidos buscando la razón de su existencia, mientras yo encuentro la paz destrozándome contra el folio. Estoy riéndome de todas mis causas perdidas, echando leña sobre las relaciones que no pudieron ser, soltando humo en cada recuerdo y levando anclas para quien me quiera cerca y me haga cómplice de sus miedos. Fui mi peor enemigo mucho tiempo. Caminé tropezándome hasta encontrarte. Pero has abierto un puente de plata a mi soledad y he cruzado al otro extremo del río sin detenerme en los aplausos. Eso que ves humedecido por la niebla es el hombre que me arrastra y me da superpoderes cuando nos damos una tregua con un gramo. Eso, tiene todas las debilidades y facciones de mi padre. Aunque él sólo me quiera leer entre líneas por no asustarse de la vida eléctrica que se gasta su hijo. Eso, me sujeta las sombras cuando me pierdo por Valencia triste y desubicado, me levanta del bajón un Sábado tarde, se mete en mi cama cada noche. 

Eso, se te va a largar por la puerta de emergencia y te vas a arrepentir algunos lustros. Eso se viene conmigo a darme aliento, a seguir peleando a la contra con la tormenta haciendo aspas… Eso me a va seguir atormentando y dando vida cada mañana, me va a dar una razón al día para seguir vivo en este mundo de vivos-muertos, me va a abrigar cuando estés lejos y, desgraciadamente, va a seguir refunfuñando: “mirad, ese que veis huérfano de amor es el hijo del talento”.

sábado, 24 de marzo de 2012

EL GRITO


  Te aparco en el poema de al lado.
Estás triste porque el hombre de la nada
sufre tu silencio.

Estás triste porque soy una tragicomedia
de lo que fui.

Pero hoy no he venido a hablarte de eso.
Ya no. Estamos cansados, rotos,
perpetrados contra la vereda
de mi inconsciencia.

Iba el hombre antes que el poeta,
tú sobre todos mis miedos.
Iba mi tristeza pidiendo limosnas
a todas las personas que intentan sujetarme.

Él lo olvida todo, nada teme. Sus ojos
se le llenan de invierno, de soberbia,
y vuelve a desheredarse contra el grito.

No quiero dar pena, porque soy la pena.
No quiero que me des consuelo
porque ya he perdido todas las batallas.

Sólo quiero difuminarme como el humo
que convierte la droga en perfume,
que allana el camino de los muertos.

Me has querido, contra todo pronóstico,
me has querido hasta que tus fuerzas
dijeron basta. Dolor en la tierra
que sembraste para mi algún día,
semilla y velo para mi esperanza.

Déjame ir hacia las sombras, te lo ruego,
deja que me pudra en la lejanía
como una oración incomprendida.

Maldíceme contra el pecho
que se llenará de vida y carne
cuando amamantes a tus hijos.

Maldíceme antes de que deje vacío
mi hueco en este siglo.

Porque pasarán otros cuerpos
latiendo desesperadamente hacia tu alegría,
haciendo más difusas las huellas
de lo que un día fuimos.

Aléjate de mi, porque todo lo que toco
lo rompo.

Aléjate de mi ignorancia y mi locura,
de mi perdón y mis impulsos.
Aléjate, tú que puedes.

Que yo me quedo para siempre
en este poema, abrazado a un amor
que es mi mentira.

Cayendo sin temor, sin esfuerzo, con él.
Abandonándome a los abismos
hasta que mis ojos
dejen de respirar.

Será la paz esperada,
la redención que merezco.

La sobredosis de egocentrismo definitiva.

sábado, 17 de marzo de 2012

TREINTA Y OCHO.









Subió por tus piernas la gramática y yo estaba lejos de todo aquello. Sólo una bulba consentida, un sótano sin luz hacia tus piernas. Sólo eso devastaba la noche, sucumbia al principio del ciego, del auspicio. Subió por tus piernas toda mi pena de golpe y empecé a dejar de recordar. Apagones y velatorios. Desintoxicación mental a muchos kilómetros de donde tu distancia y la mia nunca convergen. Se había abierto la ciudad contra mi poesía. Después sólo sangre, litros de amargura y borrachos bebiendo en la iglesia de la Torre de Quart mientras la vida hacía su horario de tarde ronca y cigarros prestados.

Se había desmoronado la ciudad y yo te echaba toda la culpa. Ya no me buscabas. Yo te lo pedí. Mi lucidez murmuraba decrépita hacia los abismos del silencio. Allí donde yo me empeño en hablar y en levantar mis depresiones, donde el cultivo de sueños busca la luz de cruce, la impertinente esperanza que levanta a los débiles, que da pavor al paranoico y que mantiene en vilo al inconstante. Ver para que cicatricen los ojos, respirar esperando el dia del juicio, la canción definitiva que nos salve.

Eras la única persona que creía en mi tristeza. Y por eso viniste, seis años después. De la mano de una cordura humillante. Todo tu futuro para ti, con tu poesía y tus miedos, tu carne fresca y tu inventario de hembra resucitada. Yo tenía la mirada acrílica despezada para ti. Toma, mis últimas imágenes para que las llores y las aplastes contra tu ventana. Eso debí pensar un segundo antes de que me llamaras por mi nombre y me machacaras con palabras estériles...

"Tu conciencia es un volcán que nunca apago
Mi miseria una cuestión de principios.
Dime donde empieza a morirse el tráfico
que voy a coger taxis y ansiolíticos.
La vida ha rescindido este contrato,
 la muerte te ha contado que no existo.
Los años que te debo están intactos,
 a veces tan nostálgico que llego hasta el olvido.

 Coge las maletas y la identidad perdida,
déjame las huellas y los sobresaltos.
 Vivo en un hotel de estrellas desprendidas,
mi techo huele a cielo y mis hijos son de asfalto."

Entonces apuré el último grado de cinismo que todavía se conservaba en pie. Giré mi cabeza y con desprecio te dije si esa mierda la habías escrito tú. Un imperio se cayó en tus ojos, un imperio de miles de años. Lágrimas como ejércitos de escépticos y ríos de ternura repatriada. Te caiste con todo el equipo. Agachaste la cabeza, hablaste con el suelo, miraste a tu marido. "Déjalo, ni siquiera se sostiene". Te acercaste por última vez. Me tocaste la cara, me abriste la puerta: "No, Charly. Eso me lo escribiste tú hace dos años. Aunque lo hayas enterrado contigo." Y saliste de mi vida derrumbada. LLevándote la luna de Valencia contigo mientras las Torres de Quart descorchaban el último litro de tinto a mi salud.

Carmen se acercó, con su nariz rojiza y sus cuarenta kilos de desequilibrios. Abrió su boca mutilada por el jako, puso su brazo sobre mi espalda y me dijo que no me preocupara por aquello. "Ellos pertenecen al mundo de los vivos." Luego me senté en el bordillo de la iglesia, cerré mis ojos y decidí que la noche ya no merecía respirar más. Empecé a recordarlo todo. Me abrí la cabeza contra Dios, vomité el desasosiego y di gracias de no haber alargado más esa estúpida comedia.

Hoy he ido al entierro de Carmen y había doce personas, de las cuales sólo recordaba a dos. He cogido el coche y cuando he llegado a casa tenías hecha la comida. Luego ha venido tu exmarido a por su hijo y mientras te abrazaba he notado su mirada de compasión y de infelicidad. Yo lo he mirado como suelo mirar a todas esas personas que nunca van a entender esto. Lo he dejado solo con su ignorancia y he levantado la mano sugiriéndole que se fuera a tomar por culo mientras mi dedo corazón iba de un lado para otro.

Ha cogido la parte de su vida que todavía no le he robado y ha salido disparado con su coche de seis kilos. Tú has entrado por la puerta y me has dado un abrazo como si mañana fueran a prohibirlos. Te he dado las gracias por resucitarme y al acabar el postre hemos hecho el amor. Te has quedado dormida y yo he empezado a escribir esto pensado ya en que voy a regalarte por tu treinta y ocho cumpleaños.

domingo, 11 de marzo de 2012

LEONOR

 




Y aquí me encuentro a salvo. Y ni siquiera sabes dónde porque ni siquiera te he invitado al estreno. Aquí me encuentro lejos, perpetrándome una y otra vez contra la imagen desfigurada del entorno, mis ojos secos que amaron poco, estos que ahora salivan la nostalgia y gritan como perros en la quijada de la ciudad herida.

La incertidumbre es la más genial de las fases, la única que la vida protege a través de los minutos y los pasos. Tu muerte está esperando pero todavía te debe tanto. Como cercenarse en dos para después parirse, de otro modo, con otros hábitos, otras veleidades. Cómo protegerse de los cambios, si la velocidad es lo único que me recordaba porque soy, existo, deambulo.


Y Leonor no sabía nada de esto, por eso tuve que enseñarla a abrirse de piernas antes de que su cabeza de chorlito pudiera aprenderse la lección. Dos horas después todavía sonaban los últimos remansos de una furia desmedida y ruin, y jamás volví a pensar en alto para ella. ¿Para qué? Su boca estaba desorbitadamente en otra dimensión, allí donde sé que nunca llegarían mis palabras.


Dos horas después desperté de aquello, con mi realidad entrempada y mis nueve de la mañana muy parecidas a las tuyas. Sólo que del baño a
mi cama revuelta suelo dejar estos versos antes de que la voz de Quique destape el tarro de las esencias y la vida no me de cuerda hasta dos horas después.

Lo que viene después no lo recuerdo.

Lo que no pasó, todavía me despierta.



sábado, 10 de marzo de 2012

ESPECTRO





Había dejado de escribir versos
hasta que me metí en aquel bar y la recordé
justo encima de una servilleta
secándose el sudor con mi apatía.

Había dejado de escribir versos
y me había empujado a la vida
nuevamente.

Si tú y ella hicierais el amor
empataríais adrede.

Pero eso no es lo que me ronda hoy,
del balido más triste a la inocencia
todo se hace humo por el camino.

No, eso no me trae aquí.

Fue tu fría voz ayer haciendo
de tripas corazón para explicarme
que mañana no vamos a poder vernos tampoco.

Cambios de tiempo y una tos brusca y seca
vuelven a dejarnos tibios, alejados
de esta maraña de sueños
que todavía tejo.

Al otro lado del teléfono también estás preciosa,
aunque hayan pasado dos lustros
y el muro siga enfrente de nosotros
escupiéndonos la vejez
a la cara.

Me hablas de las cosas que todavía te sostienen,
del poco tiempo que dejas para ti,
de los niños ausentes, de tu famélica
respuesta ante el amor,

me hablas tranquila y bajito
y yo adivino que a tus ojos les cortaron la luz
aunque eso sea mucho suponer.

Éramos eléctricos entonces, cuando
todavía te disfrazabas para el mundo,
y yo rebuscaba entre los márgenes
para encontrarte en el poema.

Todavía sigo buscando
lugares que te diluyan
de mi memoria.

Todavía siento que eres
mi poema inacabado,
mi excusa perfecta para abandonarme
a esos bares y folios

donde nada aprendo.

Te creo, sólo por esta vez te creo,
sólo por esta vez porque de ella
nada se sabe tampoco
y la última mujer que jugó a engañarse
me dejó el sexo muy triste
y el corazón intacto.

Te creo, porque ya vas para los treinta
y sé que has aprendido a echarme de menos,
a dejarte caer sobre el colchón
con el peso de tus sueños hecho trizas.

La reina de Javea te llamaba.

Y tú te rendías fácilmente
porque luchar conmigo no tiene sentido.

Dicen de mi que pasé como un espectro
y fui magia y corrí atolondrado a decírtelo
pero allí sólo estaba el hueco de tu ausencia,

turbia procesión por donde enfilan
las ilusiones muertas que me despojan
de mi ser.

Soy un hombre desecho por sus dudas,
una razón sin principio ni final,
ir a tientas –todavía- como un martillo
que me aplasta contra mis adicciones.

Pero no soy el de antes, aunque
me traiga para vosotras como entonces,

porque he aprendido a quererme y sé
que escribir es mi alimento hasta la médula,
la traición que la mañana me descubre,
la temeridad de sentirme acompañado
sin vosotras.

Tócame.

Tócame porque para ti
también soy de carne y hueso.