miércoles, 9 de marzo de 2022

LA TERNURA.

 

Manchas de polvo y tiempo,

mis ojos sujetando la insolencia del mundo

desprovisto ya de toda caricia matinal.


El reloj se escurre entre las grietas de la tarde,

avanzo entre las sombras como un enemigo público

y algo late dentro de mí sin fuerza alguna:

un aforismo que te entrego

como una culpa.


Concluido y espeso, como un grito

que nadie oye, allí alcanzo a comprenderte.


Tantas palabras huecas entre el humo,

la lluvia cae sin freno, lo que no supura

también nos separa: ese cementerio de cuentas pendientes.


Sea o no sea el don de la ternura

diremos que sí. Los bares aquellos

están cerrados, carteles luminosos de otra época,

miradas que no se traducen,

pactos súbitos.


Y ahí es dónde todo se confunde

en una miserable apuesta 

hacia ti misma.



https://www.youtube.com/watch?v=PShaoIASpTk




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